La lluvia forma parte del paisaje de Galicia. Y en la Ribeira Sacra, lejos de ser un inconveniente, puede convertirse en una oportunidad para descubrir otra cara de este territorio: ríos crecidos, bosques más verdes, viñedos envueltos en niebla y pueblos que invitan a recorrerlos sin prisas.
Así que, si has planeado una escapada y el pronóstico anuncia lluvia, no tienes por qué cancelar tus planes. Te proponemos 5 cosas que hacer en la Ribeira Sacra cuando llueve para disfrutar del viaje incluso con el paraguas a mano.

1. Visitar una bodega y descubrir los vinos de la Ribeira Sacra
La lluvia es una buena excusa para adentrarse en el mundo del vino. La Ribeira Sacra cuenta con numerosas bodegas en las que conocer cómo se elaboran sus vinos y, por supuesto, terminar la visita con una degustación.
Muchas de ellas están situadas en lugares espectaculares, entre viñedos dispuestos en terrazas sobre las laderas de los ríos Miño y Sil.
Además de probar variedades autóctonas como la Mencía, visitar una bodega permite comprender mejor por qué la viticultura de esta zona es tan especial.

2. Recorrer monasterios y patrimonio histórico
La Ribeira Sacra es mucho más que naturaleza. Su patrimonio religioso es uno de sus grandes atractivos y los días lluviosos son perfectos para descubrirlo.
El monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil, el monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil o el de San Pedro de Rocas son algunas de las visitas imprescindibles.
Además de su arquitectura, estos lugares permiten acercarse a la historia de un territorio marcado durante siglos por la presencia de comunidades monásticas.

3. Descubrir pueblos con encanto
Cuando llueve, apetece especialmente conducir sin demasiadas prisas y hacer pequeñas paradas. La Ribeira Sacra está salpicada de pueblos y pequeñas localidades donde disfrutar de la arquitectura tradicional gallega, entrar en alguna tienda o tomar algo caliente en un restaurante o cafetería.
Monforte de Lemos, por ejemplo, merece una visita pausada. Su conjunto monumental, el casco histórico y el Centro del Vino de la Ribeira Sacra ofrecen diferentes alternativas para pasar unas horas a cubierto.

4. Disfrutar de la gastronomía gallega
Hay planes que mejoran con lluvia. Y comer es, sin duda, uno de ellos.
Un día gris es perfecto para sentarse alrededor de una mesa y disfrutar de algunos de los productos que definen la gastronomía gallega: carnes, quesos, empanadas, pulpo, pescado, postres tradicionales y, por supuesto, los vinos de la Ribeira Sacra.
Porque una escapada rural también consiste en comer bien, conversar y dejar que el tiempo pase lentamente.

5. Quedarse en una casa rural y disfrutar del paisaje
Y si la lluvia aprieta, tampoco hay que salir corriendo.
Una de las mejores opciones es disfrutar de la propia casa rural: desayunar tranquilamente, leer, jugar en familia, preparar una buena comida o simplemente contemplar cómo la lluvia transforma el paisaje.
En Casa Ferrador sabemos que una escapada a la Ribeira Sacra no tiene por qué depender del sol. A veces, la lluvia consigue que desconectemos todavía más y disfrutemos de esos pequeños momentos para los que normalmente nunca encontramos tiempo.
Porque la Ribeira Sacra merece la pena en cualquier estación y con cualquier tiempo. Solo hay que cambiar el ritmo y dejarse llevar.




